Oportunidades de prácticas cuaresmales para una vida más plena en Cristo

| February 12, 2015

El próximo miércoles, 18 de febrero, nos embarcamos en nuestro camino cuaresmal anual de 40 días.  Creo que es útil recordar que la culminación de estos cuarenta días no es el Viernes Santo, sino el Domingo de Pascua.  Dios ciertamente nos invita a morir en nosotros mismos y resistir la tentación, pero la razón detrás de estas acciones es hacer más espacio en nuestros corazones para Él y para Su gracia.  Nuestra oración, el ayuno y la limosna no son fines en sí mismos.  No son maneras de probar nuestras fortalezas o aumentar nuestras habilidades, sino más bien oportunidades para estar más plenamente vivos en Cristo, ser capaces de revelar su amor a la gente que nos rodea.

Los primeros padres de la iglesia pensaron que deberíamos conectar el ayuno a la limosna.  San Juan Crisóstomo escribió que ayunar sin dar limosna no era algo digno de alabanza. De hecho, llegó a compararlo con la glotonería o las borracheras, puesto que es muestra de egoísmo.  San Agustín creía que el ayuno era avaricia, a menos que la persona regalara lo que había sido ahorrado.  La necesidad del ayuno, entonces, debe de ser reformada por la  caridad y no simplemente por el deseo de la perfección espiritual.

La oración, el ayuno y la limosna están necesariamente interrelacionados: la oración despierta nuestra compasión y nos hace estar más dispuestos a ser generosos en nuestra limosna.  El ayuno ayuda a nuestra oración al recordarnos nuestra dependencia de Dios y nos permite ahorrar recursos que se pueden dar a los pobres.  La limosna nos ayuda a imitar a Jesús en su pobreza y nos libra  de una actitud materialista que puede resultar de nuestra cultura consumista.

Miércoles de ceniza y Viernes Santo son, para todas las personas de 18 a 59 años de edad, días de ayuno universal y  de abstinencia.  Los viernes de Cuaresma son días de abstinencia de carne.  Pero estos requisitos son sólo mínimos.  El ayuno voluntario en otros días puede hacernos más conscientes de los millones de personas en el mundo que sufren de hambre involuntaria.

La Misa diaria, en lo posible, también es una excelente manera para centrarse en la palabra de Dios y para fortalecernos  a través de la recepción de la Sagrada Comunión para ir hacia adelante con una renovada determinación de ver a Cristo en otros.

El ayuno y la abstinencia no solamente se necesitan aplicar a los  alimentos o bebidas, sino que puede implicar abstenerse de fumar, el uso excesivo de internet, pasar un tiempo excesivo viendo televisión o usando los medios sociales.  Alguien sugirió incluso ayuno de discusiones familiares como una forma de lograr una mayor tranquilidad en el hogar.

La campaña del Plato de Arroz, patrocinado por Catholic Relief Services (Servicios Católicos de Ayuda), ofrece una manera muy concreta y práctica para orar, ayunar y dar limosnas.  Poner la caja de la campaña del Plato de arroz en la mesa familiar nos recuerda en pensar y  encomendar a Dios a más de un billón de personas que sufren diariamente de hambre.  También sirve como recipiente destinado a contener el dinero que ahorra una familia por una comida sencilla sin carne,  para ser donado a CRS al final de la Cuaresma.  El año pasado, los católicos recaudaron más de $ 8 millones a través de la Operación Plato de Arroz.  Setenta y cinco por ciento de estos fondos recolectados fueron para aliviar el hambre y apoyar proyectos contra la pobreza en 40 países.  El otro 25% se quedó en Estados Unidos para apoyar a los lugares locales que ofrecen alimentos y comidas.

El primer prefacio para la Cuaresma se refiere a sus propios cuarenta días como “una temporada alegre que nos prepara para celebrar el Misterio Pascual con la mente y el corazón renovado”.  Mientras usted se prepara para el Miércoles de Ceniza, tenga en cuenta esta declaración de esta misión espiritual y comience a formular objetivos prácticos para hacerla realidad.

¡Que Dios te bendiga!

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Category: Solamente Jesus

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