Lecciones difíciles conducen a cambios significativos

NienstedtBlDecir que este ha sido un año difícil es minimizarlo.

Aquí en la arquidiócesis, Los Católicos han sido testigos de muchos informes preocupantes por los medios de comunicación, y muchos de nosotros hemos tenido conversaciones difíciles con amigos y familiares sobre lo que significa ser Católico y por qué seguimos profesando nuestra fe. Yo mismo he sido objeto de dos investigaciones, que han traído consigo más escrutinio público. He recibido mensajes donde me llamaban hipócrita, jefe dominante y mentiroso. Otros han escrito que yo soy un líder moral valiente y un verdadero pastor. He leído todos estos mensajes. Estoy agradecido a todos los que se han tomado el tiempo para escribir, independientemente de cómo se sienten; la mayoría creen que están actuando para apoyar los mejores intereses de la Iglesia.

Al final, todo se resume en esto: Hace 18 años, el Papa Juan Pablo II me eligió para servir a la Iglesia como un obispo, un auténtico sucesor de los apóstoles. El papel de un obispo es más parecido al de un padre de familia que al de un Director Ejecutivo. Tengo la obligación de continuar en mi oficina mientras el Santo Padre me mantenga en esta posición. He reconocido mi responsabilidad en la actual crisis que enfrentamos, y también asumo la responsabilidad para conducir a nuestra arquidiócesis a un día nuevo y mejor.

En Segundo Libro de Crónicas 20:15, ‘el espíritu del Señor le dice a rey Josafat y a sus tropas, cuando los enemigos se acercan a través del desierto palestino para librar batalla, “Esto es lo que les dice el Señor: No teman ni se acobarden ante esa gran muchedumbre, porque esta guerra no es de ustedes, sino de Dios.’ ”

He oído reclamos para que renuncie desde que llegué a esta maravillosa arquidiócesis hace siete años. Voy a seguir escuchando a aquellos que expresan preocupaciones sobre mi liderazgo, pero también continuaré sirviendo como he sido llamado a hacerlo. Estoy dedicado a servir a esta Iglesia local, voy a seguir haciéndolo y voy a aplicar estas duras lecciones que he aprendido en los últimos meses. Aunque sea difícil de creer, el sufrimiento que hemos vivido está dando muchos frutos en la reforma de las prácticas y corrección de las decisiones que se han hecho en el pasado, por mí o por mis predecesores.

He leído todos los artículos de los medios de comunicación, y he escuchado el consejo de abogados y especialistas en comunicaciones que han ofrecido sus puntos de vista. He consultado con los sacerdotes que, día y noche, continúan haciendo el trabajo de la Iglesia, ofreciendo los sacramentos, cuidado pastoral y guía espiritual a los fieles. Me he reunido con las parroquias, Escuelas Católicas, líderes y personal arquidiocesano para asegurarme de que continúe el buen trabajo de educar a nuestra juventud, ayudar a los pobres y los oprimidos y compartir la Buena Nueva. He oído, por parte de las víctimas de abuso sexual y sus familias, acerca del dolor de ser ignorados por la Iglesia. He escuchado a los feligreses y a los familiares de los sacerdotes que he retirado del Ministerio. Y he orado. ¡Oh, cómo he orado!

Sólo puedo hablar por mí mismo y por mis acciones, no por las palabras o acciones de otros. Durante el último año he examinado nuevamente las palabras que he dicho y las acciones que he o no tomado, y quiero compartir esto con ustedes:

1. He creado un nuevo equipo directivo que opera bajo la filosofía de “las víctimas primero.” Yo he habilitado un nuevo equipo de obispos, sacerdotes parroquiales y religiosos, personal arquidiocesano, laicos Católicos y no-Católicos, para ayudarme y proporcionarme consejería. Operan continuamente desde la perspectiva de cómo podemos ayudar a las víctimas de abuso sexual y sus familias. Para asegurarme de que retengamos este enfoque, voy a contratar a una nueva persona de Enlace con las Víctimas, un profesional laico que servirá como la voz continua por las víctimas en mi equipo de consulta. Hemos contactado a sobrevivientes de abuso sexual y les hemos pedido que compartan sus consejos e intuición mientras continuamos abordando las recomendaciones formuladas por el Equipo de Trabajo para El Ambiente Seguro y Estándares Ministeriales. Muchas de las víctimas han acordado amablemente a compartir sus pensamientos. “Las víctimas primero” se ha convertido en más que una filosofía; se ha convertido en un procedimiento estándar de operación.

2. Nunca, de manera conciente, he encubierto abusos sexuales del clero. Sin embargo, he sido demasiado confiado en nuestro proceso interno y no me he involucrado, como lo podría haber hecho, en materia de mala conducta del sacerdote. Desde la culminación de la revisión interna independiente de todos los archivos de nuestro clero, he removido a varios clérigos del ministerio activo y los he nombrado públicamente, mientras aguardamos la revisión de sus archivos por la policía y la Mesa Arquidiocesana de Análisis del Clero. Mientras que resulta evidente que no hemos manejado todas las quejas de la manera en la que deberíamos haberlo hecho, ahora estamos haciendo todo lo posible para asegurarnos de cumplir con nuestro compromiso de ser responsables, transparentes y, de que ofrecemos ambientes seguros para nuestros niños. Yo recibo periódicamente informes sobre los casos de mala conducta y del trabajo que realiza la Mesa Arquidiocesana de Análisis del Clero.

3. Siempre he sido honesto con Los Católicos de esta Iglesia local. He dirigido las acusaciones hacia mí persona directamente, siguiendo todos los protocolos que tenemos establecido para todos nuestros sacerdotes. He pedido la reciente investigación porque no tengo nada que ocultar y quiero ser reivindicado de falsas acusaciones, como cualquiera lo desearía. He sido sacerdote por más de 40 años. He servido como pastor, maestro y rector de seminario. No tengo ninguna duda de que mi estilo administrativo y personal, con un fuerte punto de vista, puede haber ofendido a algunos.

Pido disculpas a quienes he lastimado. Los sucesos del año pasado me ha ayudado a darme cuenta de que necesito cambiar mi estilo administrativo, suavizar mis palabras y salir de detrás del escritorio para pasar más tiempo con los fieles.

Me disculpo por las distracciones que he causado inadvertidamente y que han llevado el enfoque lejos del trabajo desafiante y gratificante que hacemos como Iglesia Católica en nuestra comunidad local. Debemos continuar trabajando en la solución del terrible escándalo del abuso sexual clerical. Es evidente que este es el trabajo de la Iglesia que estamos llamados a resolver en este momento.

La curva de aprendizaje de los últimos diez meses nos han preparado, a mi personal y a mí, para llevar esta Iglesia local a través de la crisis actual a un lugar mucho mejor. Por seguro los desafíos están aquí, pero estamos más preparados para hacer frente a ellos ahora, que en cualquier momento en nuestra historia. Sé que estamos haciendo progresos y que tenemos el impulso para eso. Aun así, falta más por hacer. Lamento que algunos hayan perdido su confianza en mí. Espero recuperar esa confianza. Como su pastor, prometo hacer cambios en lo que hacemos para que podamos ver más claramente la obra de Dios en nuestras vidas y crecer más cerca de Su Amado Hijo y Nuestro Salvador, Jesucristo.

Como nos recuerda el autor Matthew Kelly, como católicos tenemos una gran historia que contar, pero hemos dejado que otros la cuenten por nosotros. Tenemos que volver a contar la historia nosotros mismos.

¡Qué Dios los bendiga!

Category: Solamente Jesus

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