La lectura, la conversación, la oración, inspiran la reflexión sobre la misericordia

| Father Charles Lachowitzer | April 14, 2016

A lo largo de este Año de la Misericordia, he encontrado mucha inspiración espiritual en el libro del Papa Francisco “El Nombre de Dios es Misericordia.” También he leído los artículos en el Espíritu Católico sobre este tema y he aprendido mucho en varias de mis conversaciones sobre el significado más profundo de la “misericordia”, incluyendo las presentaciones en nuestro retiro de Cuaresma del personal arquidiocesano. Yo he encontrado que mi atención está puesta en la palabra “misericordia” que resalta en las oraciones de la Misa, en los salmos del día y en la lectura de los Oficios. En el Domingo de la Misericordia, después de la misa, escribí la siguiente reflexión:

Misericordia cuando es inmerecida.
Misericordia cuando es injustificada.
Misericordia cuando la gracia se ha desperdiciado.
Misericordia cuando el corazón es ingrato.
Misericordia cuando el pecado es demasiado grande para soportarlo.
Misericordia cuando la muerte causa duda, miedo e ira.
Misericordia cuando los ojos están ciegos y la mente cerrada.
Misericordia cuando todo parece tonto e ingenuo.
Misericordia al impopular y al no considerado.
Misericordia cuando la soberbia hace callar a la humildad.
Misericordia cuando la humillación quebranta la dignidad.
Misericordia cuando en la decepción culpamos a Dios.
Misericordia cuando la decepción nos trae vergüenza.La misericordia es la respuesta de Dios a la condición humana:
Dios nos da su mejor oferta en respuesta a nuestros peores delitos.
Nuestra aceptación de la gracia redentora se simplifica gracias a la Misericordia de Dios.

Misericordia a pesar de todo, con todo, por encima de todo y sobre todo.
La misericordia es el don del Espíritu del Señor Resucitado, Jesucristo, para que la fe perdure y la  esperanza persevere.
El amor es el único sacrificio aceptable en acción de gracias al Dios de la Misericordia.

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Category: Solamente Jesus

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