Encontrando al Señor en el camino inesperado

| Archbishop Bernard Hebda | September 24, 2015

Nuestros Evangelios dominicales de las últimas semanas han tratado acerca del viaje de Jesús a Jerusalén. San Marcos ha estado enfatizando las lecciones importantes que los discípulos aprendieron “en el camino”: la importancia de tomar la cruz, la conexión entre la grandeza y el servicio, la urgencia de evitar todo lo que nos hace pecar. Estas son lecciones que cambian el juego, que los discípulos aprenden solamente por su deseo de aceptar la invitación del Señor a caminar juntos.

Desde mediados de junio, he estado aprendiendo una o dos cosas acerca de la naturaleza de viajar. De hecho, he estado pasando por el Aeropuerto de Minneapolis-St. Paul con tanta frecuencia, que los agentes  más observadores de la TSA ahora me recuerdan regularmente que saque mi cruz pectoral de mi bolsillo antes de pasar el control de seguridad. Una de las cosas que he llegado a apreciar es que no importa lo bien que planeamos, un viaje siempre está lleno de sorpresas. Un “evento climático” inesperado,  un carril bloqueado o un teléfono celular olvidado pueden cambiar fácilmente el transcurso de un viaje.

En los últimos meses, muchos de ustedes han estado sintiendo que el camino en que se encuentra actualmente la Arquidiócesis no es una ruta que ustedes hayan escogido por su cuenta, un camino a veces difícil, lleno de curvas y con más de la cuota normal de baches  que nos puede sacudir a lo más profundo a medida que avanzamos. Yo sospecho que,  San Marcos el Evangelista, sería rápido para recordarnos que es precisamente en esos giros inesperados donde nosotros debemos esperar encontrarnos con el Señor.

¿Dónde debemos de buscar por Él en este curso desconocido? Madre Teresa solía hablar del encuentro con Jesús “en el disfraz angustiante de los pobres.” St. Elizabeth Ann Seton y San Juan Bautista de la Salle lo reconocería en el niño que hay que educar. San Juan Pablo II lo encontraría en multitudes de adolescentes y adultos jóvenes en busca del significado de la Jornada Mundial de la Juventud.

Recientemente, en una tarde bajo el cielo estrellado de Minnesota, escuche a Laura hablar de encontrar a Cristo en los programas ministeriales del campus de la Universidad de Minnesota, el padre Jules [Omba Omalanga] lo reconoce  en los pacientes del Hospital North Memorial, y Robert describe cómo lo encuentra en un retiro anual del programa que ofrece a los reclusos en la prisión de Lino Lakes. Incluso en las más difíciles de las circunstancias y en el más improbable de los lugares, el Señor está ahí y continúa enseñando.

Si no hubiera sido por una desviación por una construcción en la avenida Summit, nunca hubiera descubierto las delicias que me esperaban en la avenida Grand, que corre paralela a una cuadra.

¿Quién sabe lo que el Señor, que escribe derecho en líneas torcidas, tiene reservado para esta Iglesia local? Que ojo no vio ni oído oyó lo que Dios tiene preparado para los que le aman.

Category: Solamente Jesus

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