Competencias sobre Hielo y el llamado a la conversión

| March 3, 2016

Por qué querría alguien ser obispo?

Hace unas semanas atrás, uno de los servicios Católicos de noticias realizo una entrevista al Cardenal Marc Ouellet, persona de contacto del Papa para el nombramiento de los obispos en todo el mundo, y los titulares destacaron su declaración de que ya no es “inusual” que los sacerdotes rechacen un nombramiento al episcopado.

Algunos sacerdotes, al parecer, ven en la descripción de trabajo de un obispo todo “responsabilidad” y poco “beneficio.” Me hubiera gustado que estos hombres hubiesen podido estar conmigo en la Catedral de San Pablo el primer domingo de Cuaresma (o con el Obispo Andrew Cozzens en la Basílica de Santa María) para el Rito de Elección y el Llamado a la Conversión Continua. Que gran privilegio fue el ser capaz de conocer a todos aquellos que se han estado preparando para entrar en la Iglesia Católica en esta Pascua, así como a los miembros de sus familias y feligreses que han estado caminando junto con ellos en este camino.

Nuestros números preliminares muestran que habrá 215 adultos y niños en edad catequética que serán bautizados en las parroquias de la arquidiócesis en la Vigilia de Pascua de este año, un ligero aumento respecto al año pasado. Ellos comenzarán sus vidas sacramentales como católicos junto con cerca de otras 450 personas que, habiendo sido bautizados en otra comunidad Cristiana o iglesia, están optando ahora por pertenecer a la Iglesia Católica.

Mientras que los adultos que eligen entrar en la Iglesia hablan a menudo de haber sido motivados por su hambre de la Eucaristía, o por la belleza de la liturgia, o por la consistencia interna de la enseñanza de la Iglesia, o por la apreciación de la historia de la Iglesia, que se extiende todo el camino de vuelta a Cristo; la mayoría también habla sobre el testimonio concreto de la fe católica dada por familiares, amigos o compañeros de trabajo que, gozosamente, se las arreglan para poner su fe en acción, o que manifiestan una fuerza interior en momentos de crisis, o que parecen tener una brújula moral inquebrantable. Esas historias nos recuerdan las oportunidades que todos tenemos de ser discípulos misioneros, quienes toman en serio las palabras que Cristo dijo a su Iglesia antes de ascender al cielo: Vayan y hagan discípulos. Nuestra fe católica es misionera en su núcleo.

Por las últimas semanas, el área de los alrededores de la catedral ha sido testigo de otra ronda de “Competencias en Hielo” (Crashed Ice), un evento que atrae a 100,000 visitantes y los pone en contacto con la “Madre Iglesia” de la arquidiócesis. Yo estaba encantado de ver que un grupo de jóvenes adultos en la catedral reconoce esto como una oportunidad extraordinaria para dar testimonio de nuestra fe, para evangelizar. Recibí uno de los miles de folletos que se distribuyeron, en ellos presentan una breve historia de la catedral, alguna información sobre los horarios de las Misas y el horario para las confesiones, y una alegre invitación para unirse y aprender un poco más. El Papa Francisco estaría encantado de ver la divulgación y alcance que se logró.

Sólo podemos esperar que muchas de las personas que se cruzaron con estos jóvenes adultos o de las personas que encontraron el camino a la tranquila y esplendorosa Catedral durante las competencias, puedan volver. El Señor no encontró a sus primeros discípulos en la sinagoga, sino en la orilla del mar. Oremos para que algunos de los visitantes de este año puedan también encontrar el próximo año su camino al Rito de Elección o al Llamado a la Conversión Continua, dando al nuevo Arzobispo, quienquiera que éste sea, una muy buena razón para estar contento de decir “Sí.”

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Category: Solamente Jesus

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