¡Alégrate! La llegada de nuestro Salvador, nos trae esperanza, amor y luz

| December 18, 2014

Oh ven, oh ven Emmanuel,

libra al cautivo Israel

Que sufre desterrado aquí,

Y espera al Hijo de Dios.

¡Alégrate! ¡Alégrate! Oh Israel

vendrá, vendrá Emmanuel

NienstedtBlUna de las razones por las cuales me encanta la temporada navideña es por su música. Como ya saben, me gusta cantar pero lo que realmente me mueve es el ritmo y el “tempo” de las notas y el poder que tienen las palabras, estas realmente tocan mi corazón cuando escucho las canciones navideñas. Me gusta incluir música en la misa, a veces en la oración, a veces incluso en mi homilía, porque los acordes y el coro se unen en armonía, así como nuestras voces se elevan para honrar y alabar a Dios.

Adviento, el comienzo del año de la Iglesia que honra la venida de nuestro Señor Jesucristo, que trae consigo un mensaje y una promesa de esperanza, de amor y de luz. La primera vela en la corona de Adviento representa la esperanza. Nuestra esperanza viene de Dios, que es fiel a las promesas que nos hace. La segunda vela, es la vela de la preparación. El profeta Isaías nos dice:

“Una voz grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos disparejos. Entonces, todos los hombres verán la salvación de Dios” (Lc 3:4-6).

La vela rosa nos recuerda la alegría, la misma alegría que los ángeles cantaron a los pastores cuando Jesús nació en un pesebre. La última vela representa el amor: Dios amó tanto al mundo que le envió a su hijo único.

Sin embargo, la esperanza, el amor y la luz solo llegan a nosotros a través del  dolor y del sufrimiento. Nosotros no podemos tener esperanza sin sentirnos desesperanzados en algún momento de nuestras vidas.

No podemos sentir el amor sin conocer el sentimiento de soledad, de discriminación, o de odio. No podemos reconocer la luz sin saber lo que se siente estar rodeado de oscuridad.

Al igual que el villancico “Oh ven, oh ven Emmanuel”, ¿hay algo que te sostiene cautivo? ¿Una adicción? ¿Un matrimonio roto? ¿Una relación conflictiva? ¿La discriminación? ¿El desempleo? ¿El abuso emocional o físico? ¿La envidia o los celos? ¿Algo que te dijeron  o que te hicieron a ti en el pasado? ¿Sentir que nadie está reconociendo tu valor en el trabajo, en casa, o en la vida?

Como descendientes de Adán, todos estamos destrozados, y aquí me incluyo. Tú y yo cometemos errores. Todos somos pecadores. Nos aferramos al dolor en lugar de  dejarlo ir con el  fin de recibir el poder y el amor de Jesucristo. Nuestras lecturas del Evangelio durante estas cuatro semanas de Adviento, antes de Navidad, nos desafían a inclinarnos hacia el sufrimiento que sentimos en nuestra vida diaria y a reconocer la llegada de nuestro Salvador, concebido por una joven virgen que fue elegida por Dios para ser la madre de su Hijo.

La llegada de Jesús a la tierra nos debe mostrar que hay esperanza en tiempos difíciles, amor en la soledad y el enojo y luz en tiempo de oscuridad.

Te animo a pasar los días que quedan antes del día de Navidad celebrando los sacramentos. Si hace tiempo que no te confiesas, ve y comparte lo que te ha mantenido cautivo ante el Señor y permítete sentir esa  sensación de ser perdonado de tus pecados. Tal vez ven a la misa más  temprano o quédate después que ha terminado, pero pasa unos minutos en oración, pidiéndole al Señor que te ayude con lo que te está manteniendo alejado de Él. Lee acerca de los Santos y aprende cómo superaron sus propios pecados y soportaron sus propios sufrimientos al acercarse a Cristo.

Por favor cuenta con mis oraciones para ti y tus familia durante esta temporada de Adviento. ¡Que tengas un adviento lleno de bendiciones, una Navidad llena de gozo y un feliz y saludable año nuevo!

 ¡Alégrate! ¡Alégrate! Oh Israel vendrá, vendrá Emmanuel

¡Que Dios los bendiga!

Category: Solamente Jesus

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